Niños Mutantes en Burgos, cerrando el VIII Ciclo de los Jueves Acústicos


Es el más mutante de los discos de Niños Mutantes. Estas diez palabras podrían definir ‘Diez’, el décimo álbum de la banda de Granada. Un disco rotundo, salvaje y poético que narra un viaje hacia la libertad.

La noche que Josiñoo, su manager, me pasó ‘Diez’ recuerdo que antes de escucharlo, mientras conducía volviendo de Torrespaña a casa, iba pensando en el subidón que había sido el concierto en La Riviera (16 de abril de 2016) y en lo que debió de suponer aquello para la banda. Porque imagina que cumples veinte años en la música y consigues el reconocimiento del público y de la crítica. Imagina que tocas en todos los escenarios. Que abres un regalo y son tus canciones versionadas por tus amigos. Que lo celebras en un concierto y la gente aplaude durante minutos y minutos para darte las gracias. Es una tormenta perfecta.

Confirman los propios Mutantes en la web que fue una experiencia tan bestia que casi puede con ellos y que, unos días después del concierto, en un viaje en furgoneta de Murcia a Granada dejaron afuera las flores y las mieles y se tiraron a la cara las mierdas, que iban a hacer. “Somos como un matrimonio de veinte años- cuenta Andrés, el guitarrista, al Ideal de Granada-, a veces nos callamos y otras hay que gritar”. Lo escribió Cortázar en Las armas secretas: “No hay como compartir una almohada, eso aclara completamente las ideas; a veces hasta acaba con ellas, lo cual es una tranquilidad”. Ellos decidieron volver a la cama y, en palabras de Andrés, el disco es el resultado de “un gran polvo de reconciliación”.

‘Diez’ es rotundo en la contundencia de las letras y la voz sólida de Juan Alberto; es salvaje por la potencia que descargan los instrumentos de Nani, Andrés y Miguel derivada de la producción de Abraham Boba y César Verdú (León Benavente); y es poético por la introspección que sobrepasa los límites hasta la identificación del otro. “Es una vuelta -me escribe Juan Alberto- a cuestiones más personales y más íntimas”. Y más globales.

‘Diez’ es la balada de un hombre que no recordaba que era libre. El lugar en el que no quería entrar, pero pasaste tú primero. La rabia contra los ejércitos de hormigas que no vuelven la vista atrás. El instante en que todo cambió. El no tener edad de tonterías. Las ganas de pedir perdón y calarte hasta los huesos bajo el aguacero.

En medio de todo, un recuerdo a Federico García Lorca y su Poeta en Nueva York en FGL una canción con letra de Nani Castañeda que se completa con Glaciares y Volcanes, escrita por Juan Alberto, y que cierra con los versos musicados por Pata negra de Bodas de Sangre: Que yo no tengo la culpa, que la culpa es de la tierra. Amén.

Cuando lo escuché por primera vez, al llegar a casa esa noche de febrero, el disco me desconcertó, como si no me pareciera un disco de Niños Mutantes y resulta que es el más mutante de todos, el más grupal, el más íntimo. El cambio de piel ha llegado en el ‘Diez’.

Rotundo, salvaje y poético por Mara Torres

Información del concierto de Niños Mutantes en los Jueves Acústicos

Fecha: 14 de diciembre

Lugar: Museo de la Evolución de Burgos

Precio de las entradas: 5 €

Venta de entradas: taquillas del MEH y entradasgo.com

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